Anécdota publicada originalmente en Facebook el 29 de marzo del 2015.


Hace mucho tiempo tuve broncas con mi novia. Su actitud conmigo era muy otra, como si yo le fuera indiferente. Por primera vez en mi vida me di cuenta de esas señales del apocalipsis y no quise que ocurriera. Hice lo que creí sensato y seductor: me aprendí una canción de Silvio Rodríguez para decirle lo importante que era para mí. (Disculpen, era joven, aún tenía fe y esperanza. Pero quienes me conocen saben que lo difícil que es que yo agarre una guitarra).

Así llegué un lunes de noviembre a su casa, guitarra al hombro a cantarle una bonita melodía llena de amor y esperanza. Ella se mostró sorprendida por la guitarra y antes de que yo pudiera hacer nada me mandó a la chingada sin piedad.

Yo me puse de pie con un dejo de soberbia (esta vez no me iba a humillar… más) pronuncié unas palabras de las que me he arrepentido siempre y me largué con mi dignidad intacta… bueno… tan intacta como la puede tener un imbécil con una guitarra, lo cual no es mucho.

El viernes siguiente era 29 de noviembre, habíamos organizado un homenaje al Silvio porque éramos jóvenes y ñoños. Así la pandilla se juntó en el Café Zapata para cantar rolas del silvestre. Ese día me eché unos poemitas del Silviejo, ladré un par de canciones con mi estilo y por primera vez en un escenario tomé la guitarra e intenté cantar la canción que me había aprendido para mi novia… Recuerdo que conté la humillación del lunes con algo de dolo, pues ella estaba entre el público (¡a huevo que le iba a cantar su canción esa que no le escribí pero le estaba dedicando!). La neta es que no pude, se me cuatrapeó la letra, me puse muy pinche nervioso, pero todos en el café la cantaron al unísono acompañándome en mi sufrimiento y dando la mejor versión de las rolas cantadas esa noche. («¡El cabrón no sabe ni tocar la guitarra y mira cómo le aplauden!» se quejaban los aprendices de trova-star).

Ese viernes 29 de noviembre del 2002, lo recuerdo porque antes del concierto supe que iba a ser papá…

Sí, con esa novia que me había mandado a la chingada el lunes anterior y no le pude cantar esta canción:

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