Nos mora el cielo endianado
y los nochectos grillan
.                                   sus patarritas.

Vámonos al dormiguero
para orugarnos en el mantullo
.                                              de tu camantis.

Lluéveme de libésulos,
.                      salpícame tus cariposias,
.                                              cocúyame con tus risiérnagas
hasta que gusueñes
.                      sin lagrimoscas,
con una sonrispa
.                      en tu bocatarina.

Yo te espantaré los malquitos
.          mientras trabejo garabañando
.                                              estos escaraversos
antes de que llegue el sol nochecticida.

—Miauricio Jiménez, Coyoacán, 2004.


Nochectario fue publicado en la antología http://Poesiacero (Generación Espontánea, 2009), en Chicos y chicas radiactivas vol. II (Honda Nómada, 2012),  y en el número 20 la revista 192 (2012).
Ilustración: Alex Xavier Aceves Bernal (para
http://Poesiacero).
Música:
Preludio 16 de Chopin.

Acerca del Nochectario (crítica para revista literaria)

por Nidya Fátima Gamboa*.

Hace algunos días, mientras vagaba en las obras literarias que habitan en mi recámara, me encontré con el libro Poesíacero, recién publicado por la editorial Generación Espontánea. Lo primero que me atrajo fue la portada en colores blanco y negro, con una imagen de un árbol y un cero al centro; me pareció una idea original, así que me interesé por averiguar de qué se trataba. Encontré un poema que me gustó, se titula Nochectario, se trata de un juego de palabras, llamado jitanjáfora. El ritmo y la brevedad en los versos se convirtieron en un desafío por conocer qué había detrás de ese poema, pues es sabido que la poesía lúdica es una forma eficaz de aprender literatura.

Del autor se sabe que nació en México a finales de los setentas y que se fue forjando en el ambiente Underground de la capital. En el libro Poesíacero viene su pequeña biografía, que es también una de las biografías más lúdicas que he leído. No me quedé con esa breve semblanza de la antología y busqué en la red hasta encontrar sus datos en el blog del autor. Mauricio Jiménez cuenta con cinco libros: ¿Cómo Contarte? y Otras Cosas que me he Callado (2001), Templo (2002), Los Hijos del Coronel y Otros Cruentos (2003), ¿Kieres un Karamelo? (2004), De la Nereida y Demás Turbaciones (2005); todos están publicados en La Tortillería Editorial, en donde uno puede subir sus poemas o cuentos y consta con un software el cual produce la formación del libro, sólo bastaría imprimirlo en cualquier impresora. Además de indagar sobre quién es el autor de Nochectario encontré un Libro CD, con poemas musicalizados de Mauricio Jiménez. Al parecer, su aparición en http://poesíacero es su debut en medios no tan subterráneos.

Ahora bien, Nochectario es un poema que consta de diecisiete versos, distribuidos en cuatro estrofas, y está construido a base de diecinueve Jitanjáforas. Quien inventó esta forma de escritura fue Alfonso Reyes, quien explica que estas son creaciones que no se dirigen a la razón, sino a la sensación y a la fantasía. Veamos el poema:

Nos mora el cielo endianado/ y los nochectos grillan/ sus patarritas.// Vámonos al dormiguero/ para orugarnos en el mantullo/de tu camantis.// Lluéveme de libésulos,/ salpícame tus cariposias,/ cocúllame con tus risiérnagas/ hasta que gusueñes/ sin lagrimoscas,/ con una sonrispa /en tu bocatarina.//Yo te espantaré los malquitos/mientras trabejo garabañando/estos escaraversos/ antes de que llegue el sol nochecticida.

Para entender de qué trata Nochectario, me di a la tarea de desarmar las jitanjáforas. He aquí algunos ejemplos:

nochectos=noche+insectos / libésulos=besos+libélulas / risiérnagas=risas+luciérnagas / bocatarina=boca+catarina / gusueñes=gusanos+sueños / lagrimoscas=lagrimas+moscas / sonrispa=sonrisa+avispa / bocatarina=boca+catarina / dormiguero=dormir+hormiguero / mantullo=manto+capullo / camantis=cana+mantis / malquitos=mal+mosquitos / garabañando=garabato+bañando / escaraversos=escarabajos+versos / nochecticida=noche+insecticida.

Con estas Jitanjáforas es suficiente para saber que se trata de un poema de amor en un universo de insectos, porque el campo semántico nos remite a dicha interpretación. Comienza hablando de cómo es el cielo y qué lo rodea. En la segunda estrofa, hace una invitación a explorar el hormiguero, o quizás a estar juntos como orugas en el manto de una cama. En la tercera estrofa hay un «yo» que se remite a un «tú», que pide que se concentren en el amor con muestras de afecto al estilo insectívoro. En la última estrofa, el narrador se anuncia como aquél que hace versos para quitarle el dolor a la persona amada.

La jitanjáfora de este autor nos permite descubrir la sencillez con la que se puede crear un poema, muchos escritores han utilizado este tipo de poesía lúdica, porque es una forma divertida e interesante de crear palabras. Altazor, de Vicente Huidobro es una de las obras más representativas en jitanjáforas, así como el poema Pena Bienhallada, de Miguel Hernández que habla de la ojinegra oliva, la boquitierna tórtola y la dulciamarga luz.

Las jitanjáforas son una forma común de escribir poemas, y quizás también una de las herramientas literarias más interesantes que existen. Sin embargo, es necesario que este juego de palabras sea empleado con eficacia. El lector puede caer en una especie de insomnio si no sabe qué quiso expresar el autor. Me parece que Nochectario está bien construido, pues a pesar de ser un poema sencillo, cuenta con los elementos que se requieren para ser considerados como un juego de palabras con características lúdicas.

La aportación del poema Nochectario es de interés porque además de que el autor nos muestra su destreza en juegos de palabras, también aporta algunas estrategias literarias, como por ejemplo, la descripción y la narración; hay un inicio in media res, un conflicto representado por un deseo de poseer, y un manejo de voces narrativas.

Es sabido que cuando se emplean las figuras retóricas, de manera audaz, el sentido es práctico, los resultados son mejores y no es necesario pensar en lo que habrá de fondo. La riqueza de estos juegos, radica en lo que habrá de generarse de manera espontánea y candorosa. Probablemente Mauricio Jiménez no tenía en mente proponer un poema con características específicas, salvo en el caso de las Jitanjáforas.

Lo que en verdad es atractivo en el poema Nochectario, es que la sencillez del poema no depende de la cantidad de versos y del gran y aparatoso manejo de la lengua. El poema está cargado de significado por los neologismos que emplea el autor, haciéndolo interesante, a la vez de que uno se siente comprometido en el juego de descifrar cada palabra nueva. Tiene ritmo y sentido, y para ello no fue necesario proponer una cantidad enorme de palabras, sino simplemente reunir las adecuadas y tomar partido como en un juego de cartas para ver donde quedaba mejor cada idea.

*Nidya Fátima Gamboa estudió Licenciatura en Creación Literaria en la UACM.

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