Hay que llamar a las cosas por su nombre, dice Paco Ignacio y tiene toda la razón. El triunfo del voto popular debe comenzar a transformar las cosas y si esto nos permite llamar a las cosas por su nombre, que así sea. Paco Ignacio Taibo II utilizó una expresión sexista que remite a la violación para celebrar en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara que será director del Fondo de Cultura Económica. Las cosas por su nombre.

Señalarlo no tiene nada que ver con su afiliación zurda, con ser un personaje dicharachero, popular, simple, llano, coloquial, sincerote y sin pelos en la lengua que le impidan decir las cosas como le salen de la tripa. Es más, yo creo que son justo esas cosas las que le hacen falta a la literatura y por eso mismo sigo celebrando el puesto que tendrá. Estoy convencido de que su presencia al frente del Fondo será benéfico para la cultura de pobrecito mi país.

Pero es en estos días cuando es importante señalar la misoginia y el machismo, es importantísimo estar al pendiente de estos “tropiezos” y señalarlos con vehemencia. Quienes le defienden alegan que se trata sólo de una expresión popular, que Paco Ignacio jamás se referiría a un acto tan aberrante como una violación para celebrarlo. Pero lo hizo, no lo pensó un segundo y se fue como gordo en patineta… y fue celebrado con estruendo.

Alegar que se trata de una expresión popular debería ser aún más alarmante, no ver absolutamente nada de malo en ello es parte del problema. Que sea tan coloquial, tan normal, tan peccata minuta, que se menosprecie su impacto es parte esencial del gravísimo problema de género que tenemos en el país. No querer ver que estas expresiones normalizan la cultura de la violación es seguir haciéndose pendejo y ya.

A mí no me asusta que el futuro director del Fondo de Cultura Económica se exprese con alegría haciendo gala del lenguaje popular; al contrario, me encanta que hable como yo. Lo que sí me alarma es que no quiera escuchar y no se quiera poner atención al señalamiento machista que se está haciendo.

Me alarma que haya tanta gente, tanto artista, tanto creador, tanto compadre que no quiera poner atención en ello nomás porque están señalando a su gallo, a su chingón, a su camarada. Qué difícil es hacerse pendejo sin querer parecerlo ¿no?

Sí, también hay mucha gente indignada de un modo ridículo, soberanos mamadores que están indignadísimos porque la entrada de PIT II al FCE marcará la catástrofe y el fin de la alta cultura elitista en la que se han encumbrado (o algo así, francamente no alcanzo a entender cómo funcionan sus profecías apocalípticas). Ellos nomás buscan cualquier pretexto para ladrar y hacer ruido. Ellos esgriman una vieja ley discriminatoria para evitar su nombramiento. Ellos prefieren ver arder al país antes de que sus rivales hagan algo bueno por él.

Por eso es importantísimo poner los puntos sobre las íes y llamar a las cosas por su nombre: el problema es que Paco Ignacio Taibo II utilizó una expresión machista y no debemos perder el foco sobre ello. Lo señalamos porque tenemos que señalarlo y tenemos que puntualizarlo para distinguirnos de los obcecados que vociferarían igual si el señor que estará al frente del Fondo hubiera bostezado, se le hubiera salido un pedo o le pusiera dos cucharadas de azúcar a su café.

No somos iguales, no somos los mismos, por eso es importante señalarlo, distinguirnos y recordar que Paco Ignacio Taibo II utilizó una expresión machista muy arraigada en nuestra cultura, la cultura de la violación. Parafraseando a Taibo II: si algo conquistamos este último julio es el derecho a llamar a las cosas por su nombre: machista al macho.

Miauricio Jiménez
Coyoacán, noviembre 2018


Foto: Fernando Carranza / Cuartoscuro

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