El día de tu boda
me sentaré en primera fila
para mirar bien tu cara
cuando respondas que sí.

Llegaré con mi barba de días,
esa camisa que odias,
tal vez un saco y mis jeans.

Le daré un beso mustio a tu madre,
un arrimón a tus primas
y me rascaré el zumbido del oído con el meñique
cuando tus suegros
.                                               —de lejos—
.                         quieran saber quién soy.

Cuando el padrecito pregunte
si alguien tiene objeción alguna,
yo toseré nomás pa ver
la reacción de tus parientes.

Te prometo no bailar con la novia
por el bien de tus pies
y hasta me comeré todo lo que sirvan,
excepto el pastel,
.                         ese lo pediré para llevar…
así como exigiré que me sirvan cerveza y mezcal
en lugar de tequila y ron Bacardí.

Cuando pasen tu zapato para la coperacha
le echaré toditita mi morralla
y si se cae tu recién casado
durante la víbora de la mar
no preguntes quién fue.

Me iré temprano,
pero dejaré en la mesa de regalos
unos calcetines nuevos para tu nuevo galán
y un frasquito del perfume que se rompió
.                                  el día en que peleamos.

Al llegar a la cuadra
le daré al loquito del barrio el pastel
—hay dulzuras que yo no trago.

Intentaré dormir solo en tu noche de bodas,
y sólo te pido, mi amor,
que no lo hagas tú también.

El día de tu boda
me sentaré en primera fila
para mirar bien tu cara
cuando respondas que sí,
Sabes, cariño,
.             que siempre he querido
.                                     verte feliz.

——Miauricio Jiménez, San Luis Potosí, 2007.


El día de tu boda fue publicado en la antología Cupido Internauta (Generación Espontánea, 2009) y en El cuarto de triques (Lengua de Diablo, 2015).
Foto: Efraím Blanco en Las Bodas del Moronthia.

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